Cotización de servicios, con las condiciones de tu giro ya escritas
En servicios, el precio casi nunca es el problema: el pleito vive en las condiciones — el material que subió, la refacción que nadie autorizó, el hoyo en el muro que «no era plomería», la fecha del evento que se canceló con el anticipo ya gastado. Elige tu giro (11 en el selector) y el generador te prellena los conceptos típicos y las condiciones que evitan cada uno de esos pleitos. Los precios los pones tú; edita lo que quieras: es tu cotización.
Tu giro
Al cambiar de giro se reemplazan los conceptos y condiciones del formulario (lo que ya hayas escrito ahí se pierde). Los conceptos llevan la unidad o el alcance entre corchetes para que los edites; el precio unitario siempre lo escribes tú.
Las condiciones que importan, giro por giro
Esto es lo que prellena el selector — y por qué cada línea está ahí:
Construcción y remodelación
- El pleito clásico del giro es el «ya que estás…»: cada trabajo extra que aparezca en obra va en una cotización nueva ANTES de hacerse — la condición de arriba te da el respaldo por escrito.
- Separa mano de obra de materiales. Si cotizas todo junto, cualquier alza del cemento o la pintura sale de tu bolsillo; con la partida separada y «sujeta a lista vigente», el riesgo queda repartido y el cliente lo sabe desde el día uno.
- Vigencia de 7-10 días, no los 15 típicos: los materiales de construcción cambian de precio más rápido que cualquier otro insumo de esta página.
Electricista
- El pleito clásico del electricista es la carga que aparece al abrir: el cliente pide «un contacto más» y detrás del muro hay un circuito sobrecargado que hay que rehacer. La línea «cargas o fallas ocultas se cotizan aparte antes de ejecutarse» convierte ese hallazgo en una cotización nueva, no en trabajo regalado.
- Material aparte y contra lista del proveedor: el cable de cobre es de los insumos que más cambian de precio; cotizarlo cerrado a 15 días es apostar con tu utilidad. Y cotiza las salidas por unidad — «por salida» es la medida que el cliente entiende y la que evita el «pensé que eran todos los del cuarto».
- Cobra la visita de diagnóstico o bonifícala contra el trabajo, pero escríbelo: el diagnóstico gratis es tu conocimiento en manos de quien luego contrata al «primo que sabe de luz».
Plomería
- El pleito clásico del plomero es «arreglaste la fuga pero me dejaste el hoyo»: abrir, resanar y volver a poner el azulejo NO es plomería y vale aparte. Si no lo escribes, el cliente asume que está incluido; si lo listas como concepto, lo cobras.
- La fuga oculta no se cotiza a ciegas: cotiza la detección y la reparación de lo que se ve; lo que aparezca al abrir va en cotización nueva. Prometer «se arregla la fuga» a precio cerrado sin saber dónde está es la ruina del oficio.
- Urgencia = precio distinto, y se acuerda por WhatsApp antes de salir: el domingo a las 11 de la noche no es el momento de negociar el cargo adicional.
Mantenimiento e instalaciones
- Cobra (o bonifica) la visita de diagnóstico, pero nunca la regales en silencio: el diagnóstico gratis sin condición es trabajo técnico que el cliente puede llevarse a otro proveedor.
- Refacciones SIEMPRE aparte y con autorización previa: absorberlas en un precio cerrado te convierte en almacén; cotizarlas sin autorización te convierte en el malo de la película.
- Distingue garantía de mano de obra (tuya, ponle plazo) de la del fabricante (no es tuya): mezclarlas es la fuente típica de reclamos a los 6 meses.
Taller mecánico
- El pleito clásico del taller es la refacción sin autorizar: «¿quién te dijo que cambiaras eso?». Cotiza la pieza con marca y precio, y no la compres hasta tener el «sí» por escrito (WhatsApp cuenta). Esa autorización es tu respaldo cuando llegue la hora de pagar.
- Dos garantías, no una: la de tu mano de obra (tuya: ponle días y kilómetros) y la de la pieza (del fabricante o de quien te la vendió). El cliente que vuelve a los 4 meses con la pieza genérica fallando tiene que saber desde la cotización a quién reclamarle.
- El diagnóstico se cobra: escanear y desarmar para encontrar la falla es trabajo técnico, y el cliente que se lleva tu diagnóstico a otro taller más barato ya te costó dos horas. Bonifícalo contra la reparación si quieres, pero no lo regales en silencio.
- Almacenaje por escrito: el coche del «paso mañana» que lleva tres semanas ocupando tu rampa es un costo real; si el cargo por día no está en la cotización, no lo vas a cobrar. Vigencia de 7 días: las refacciones cambian de precio y de disponibilidad más rápido que la mano de obra.
Limpieza
- El pleito clásico de la limpieza es el alcance elástico: «limpieza profunda» para ti son cocina y baños; para el cliente incluye el interior de la alacena, las persianas y la terraza. Escribe áreas y metros cuadrados: lo que no está en la lista, no está en el precio.
- Insumos incluidos o del cliente, pero decidido en la cotización: es la diferencia entre un margen y otro, y el cliente que «tiene todo» rara vez tiene todo.
- Acceso y horario son parte del precio: si llegas y no hay quien abra, perdiste el turno. La espera cobrable y el cargo por cancelación tardía no existen para castigar sino para que el cliente avise.
Eventos y banquetes
- El pleito clásico de eventos es la cancelación: bloqueaste una fecha, le dijiste no a otro cliente y compraste insumos. El anticipo NO reembolsable, por escrito y ligado a la fecha, es lo que te protege; sin esa palabra en la cotización, el anticipo se discute.
- Aforo con fecha de corte: «al final vinieron 60, no 80» es la frase que borra tu margen. Fija hasta cuándo puede cambiar el número y qué pasa después (se cobra el confirmado).
- Horas extra autorizadas en el momento, a precio ya escrito: a las 2 de la mañana nadie negocia; con la tarifa por hora en la cotización la pregunta es «¿seguimos?» y no «¿cuánto?».
- Permisos y seguros del lugar son del cliente: si el recinto exige póliza, depósito o tope de horario, eso no es tu costo ni tu culpa — pero solo si lo dijiste antes. Montaje y desmontaje van como concepto propio: son horas de gente y camión, no un favor.
Diseño gráfico y web
- «Con sus cambios» es el hoyo negro del diseño: define CUÁNTAS rondas incluye el precio (dos es el estándar) y qué cuenta como ronda. La tercera corrección deja de ser gratis y eso se dice en la cotización, no en el pleito.
- Pon por escrito qué formatos entregas (PDF final vs. archivo editable): el editable vale más y regalar la fuente sin decidirlo es la queja #1 entre diseñadores.
- «Los derechos se ceden al liquidar» te protege del cliente que se va con el logo pagando solo el anticipo.
Fletes y mudanzas
- El pleito clásico del flete es el volumen que creció: cotizaste «una recámara» y en la puerta hay una recámara, un comedor y 30 cajas. Escribe qué se mueve (o cuántos metros cúbicos) y deja dicho que lo que no está en la lista se cotiza al llegar, antes de cargar.
- Escaleras y espera son tiempo de gente y de camión: un cuarto piso sin elevador o dos horas esperando que entreguen las llaves cambian el costo del día. Si no están en la cotización, no los vas a cobrar sin discusión.
- Di por escrito si hay seguro de carga o no. «Se rompió el espejo» sin cobertura pactada es tu palabra contra la del cliente; con la línea en la cotización, cada quien sabe qué riesgo asumió y puede contratar seguro si lo quiere.
Contador y servicios contables
- El pleito clásico del contador es la multa por información tardía: el cliente manda los estados de cuenta el día del vencimiento y luego reclama los recargos. La fecha límite de entrega y quién asume las consecuencias, por escrito, cambian la conversación.
- Iguala con volumen definido: «llévame la contabilidad» sin tope de facturas ni de movimientos es un precio fijo para un trabajo que crece cada mes. Pon cuántas facturas o qué régimen cubre, y lo demás se cotiza.
- Separa honorarios de impuestos y deja fuera lo que no es mensual: regularizar años atrasados o contestar un requerimiento del SAT es otro trabajo, con otro precio, y el cliente tiene que saberlo antes de que llegue la carta.
Jardinería
- El pleito clásico de la jardinería es la planta que se secó: la sembraste sana y el cliente no la regó. Garantía corta y condicionada al riego indicado, por escrito, o cada planta muerta va a ser tuya.
- Los árboles grandes no son jardinería de mantenimiento: la poda en altura tiene otro riesgo, otro equipo y, en muchos municipios, permiso. Déjalo fuera del precio y di que el permiso es del cliente.
- El retiro de residuos verdes es un viaje y un costo de tiradero: si no está como concepto, el cliente espera que te lleves todo «porque siempre se lo llevan».
Los básicos que aplican a cualquier giro (folio, vigencia, desglose, seguimiento) están en la guía de qué debe llevar una cotización formal; y si tu problema no es cotizar sino cobrar, ve directo a cómo cobrar a tiempo como freelancer o negocio chico.
Preguntas frecuentes
¿Qué condiciones debe llevar una cotización de servicios?
Las cuatro que evitan pleitos: anticipo y forma de pago, vigencia de los precios, qué incluye y qué NO incluye (materiales, refacciones, obra civil, trámites, rondas de cambios), y cómo se cobran los trabajos adicionales que aparezcan después. Cada giro tiene su versión: en construcción el punto crítico son los materiales, en plomería la obra civil que no es plomería, en el taller la refacción sin autorizar, en eventos el anticipo de una fecha que ya bloqueaste, en diseño las rondas de cambios.
¿Cuánto anticipo se pide en una cotización de servicios?
El estándar en México es 50% para iniciar y 50% contra entrega. En obras largas se usa 40-30-30 (arranque, avance, entrega). En eventos el anticipo además reserva la fecha, por eso se pacta como no reembolsable. Menos del 30% te deja financiando el proyecto; pedirlo por escrito en la cotización lo vuelve condición y no favor.
¿Cómo cotizo materiales o refacciones si sus precios cambian?
Sepáralos de la mano de obra y márcalo en condiciones: «materiales sujetos a lista vigente a la fecha de compra» o «refacciones se cotizan aparte previa autorización». Así el alza del insumo no sale de tu utilidad y el cliente lo sabe desde el principio.
¿Cómo cotizo refacciones o trabajos que todavía no sé si hacen falta?
No los adivines: cotiza lo que sí sabes (el diagnóstico, la reparación visible) y deja escrito que lo demás «se cotiza por separado previa autorización antes de ejecutarse». Cuando aparezca la pieza o la falla oculta, mandas una cotización adicional con referencia al folio original («adicional a COT-0045») y esperas el «sí» por escrito — WhatsApp cuenta. Es la misma lógica en el taller, la plomería y la electricidad: se cotiza lo que se ve, y lo que aparece al abrir es un folio nuevo.
¿La cotización de servicios lleva IVA?
Si facturas (CFDI), desglosa el IVA del 16% en la cotización para que el total no sorprenda a nadie. Si tu cliente es empresa, además te lo va a pedir sí o sí: las personas morales necesitan factura para deducir. El generador lo desglosa con una casilla.
¿Qué hago si el cliente pide trabajo extra a media obra o proyecto?
Se cotiza aparte ANTES de hacerse, referenciando el folio original («adicional a COT-0045»). Si las condiciones de tu cotización original ya lo decían, no estás renegociando: estás aplicando lo pactado. Es la cláusula que más dinero salva en servicios.
¿Este formato sirve como contrato?
No es un contrato, pero una cotización aceptada por escrito (aunque sea por WhatsApp) sí es evidencia de lo pactado: alcance, precio y condiciones. Para proyectos grandes conviene además un contrato de prestación de servicios; para el día a día, una cotización con folio, vigencia y condiciones claras resuelve la mayoría de los desacuerdos.